8ª Edición  |  Curso 2011-2012    
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Licencia para matar
Nazaret Martín, 17 años
Colegio Alcazarén (Valladolid)

    

He leído en un periódico acerca del curioso “record” de un militar estadounidense, que se ha convertido en el francotirador que más personas ha matado en la historia del ejército de los USA. En Iraq, por ejemplo, abatió alrededor de unas doscientas personas durante tres misiones. Y se siente orgulloso de ello.

En la entrevista, Chris Kyle, marine, afirmaba que <<el número [de personas] no me importa. Sólo desearía haber matado más; no para presumir, si no porque el mundo sería mucho mejor sin los salvajes que intentan acabar con los americanos>>.

Es posible estar de acuerdo con esta última afirmación, pero necesita un matiz: el deseo del marine debería ser en ambas direcciones. Además, ¿son sólo los iraqíes los salvajes? ¿El salvajismo está relacionado con matar americanos? En ningún lugar está escrito que ser estadounidense esté por encima de ser iraqí, afgano o de cualquier otro país. El hecho de matar a alguien ya te convierte en un salvaje, o ¿es que alistarse en el ejército otorga licencia para matar indiscriminadamente?...

Está claro que los militares defienden y protegen legítimamente a su patria, pero también cabe pensar que en toda guerra hay “daños colaterales”, civiles inocentes que caen asesinados a causa de ese falso principio por el que algunos soldados disparan hasta que ya no les quede nadie por matar. Es un matar indistinto, en el que no importan las victimas pues se ha prescindido del objetivo inicial de cualquier persona en uniforme. Un explosivo no puede elegir a quien mata: tan sólo explota. Un francotirador sabe a quién coloca en el punto de mira.

Para no causar estragos en su matrimonio, Kyle abandonó el frente y ha vuelto a casa, aunque el recuerdo del combate le genera <<un deseo irrefrenable de volver>>.

Todo el mundo entiende, independientemente de sus creencias religiosas o culturales, que matar está mal. Acabar con la vida de una sola persona, sea por el motivo que sea, debe de producir remordimientos que conducen a no estar orgulloso de ello. Sin embargo, el marine “recordman” alega que <<después de haber matado al enemigo te das cuenta de que está bien>>.

No es casualidad que todos los que presumen de haber matado están vivos.

 

 
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