De nuestros ganadores

En esta página recogemos los testimonios de nuestros ganadores.

María Gámez  

Ganadora de la XVII edición 

 

María conoció Excelencia Literaria en el colegio Ayalde. Participó en varias ediciones, hasta que fue elegida por el Jurado como una de las ganadoras de Excelencia Literaria. Nos dice:


<<La escritura no es una actividad tan individual como la lectura, ya que pierde parte de su sentido si no tenemos a quien nos lea. Esto, sumado a la dificultad de hacerse un hueco en el mundo literario, hace que sean pocos los jóvenes que tienen esta afición. Por eso, hay que aprovechar las oportunidades como Excelencia Literaria. 


Cuando mi profesora de Lengua me propuso inscribirme en este proyecto dudé, pues nunca antes había escrito nada más allá de los trabajos de clase. De hecho, el primer texto que envié a Excelencia Literaria tenía por título: “Hoja en blanco”, lo que refleja bastante bien mi experiencia previa... Pero a medida que mandaba textos a Miguel Aranguren y aprendía de sus correcciones, mejoraba y me aficionaba aún más a la narrativa. 


Haber ganado Excelencia Literaria me ha demostrado que si disfrutas con una afición, debes apostar por ella y, con ilusión y esfuerzo, tratar de mejorar para que tus trabajos valgan la pena. Agradezco, además, el momento en el que me llega esta oportunidad, ya que al comienzo de la carrera universitaria es normal que dudemos si uno va a ser capaz de sacar sus estudios de forma exitosa; haber ganado este proyecto me anima a esforzarme, ya sea en la escritura o en el Derecho. 


La crisis sanitaria del coronavirus ha puesto de manifiesto la desconfianza hacia los jóvenes, cuyas fiestas y reuniones están poniendo en peligro a toda la sociedad. Doy gracias a proyectos como Excelencia Literaria, que nos dan voz a los adolescentes y nos permiten demostrar lo que valemos. Espero –ahora que tengo la oportunidad de publicar en medios de comunicación– contribuir a cambiar la imagen que el resto de la sociedad tiene de nosotros. 


Excelencia Literaria ha introducido la escritura en mi vida, convirtiéndose en una parte determinante de mi persona. Voy a seguir formándome para mejorar y continuar disfrutando del mundo literario>>. 

Miguel María Jiménez de Cisneros 

Ganador de la X edición. 

 

Miguel estudió la carrera universitaria de Historia en Madrid (2015-2019), donde reside actualmente. Publica de manera regular en los medios asociados a nuestro proyecto. Nos dice: «El estímulo para escribir y la oportunidad para mejorar la forma de hacerlo que me ofreció y ofrece Excelencia Literaria, es un regalo que nunca sabré valorar en su justa medida. En el placer de las buenas lecturas y también en el arte de plasmar en un relato lo que vivimos o imaginamos, se encierra una riqueza grande, enorme, inmensa. ¡Ojalá podamos seguir disfrutando de este tipo de iniciativas y de la buena Literatura!>>.

Alonso Gil-Casares 

Ganador de la II edición.

 

Alonso es periodista y teólogo. Trabaja como impulsor de una ONG de cooperación internacional y se encuentra preparando oposiciones para ejercer de profesor de Secundaria. 


<<Desde el año 2005 ha llovido bastante. Fue en octubre cuando Miguel presentó en mi colegio el proyecto Excelencia Literaria, en un salón de actos repleto de adolescentes. A algunos nos entusiasmó, y vimos confirmadas nuestras expectativas más adelante, cuando Aranguren nos envió las primeras correcciones –minuciosas– de nuestros trabajos. El nombre “Excelencia Literaria” no era un artificio: Miguel apretaba con cariño para ayudarnos a mejorar<<.


El adolescente al que publicaron el primer artículo que envió, soñaba entonces con llegar a ser escritor: Miguel me animaba a ser paciente y a leer mucho<<. 


Unos años más tarde estudie Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Y después, sin intermedio, me fui a Roma a estudiar Teología, otro sueño hecho realidad. Aunque durante años dejé de publicar lo que escribía y el sueño de hacerme escritor se fue enfriando, no he dejado ni de leer ni de escribir. Y conservo como un tesoro los consejos de padrino literario que Miguel me dispensó.


Los sueños y la realidad pueden llegar a confundirse: se entrecruzan, se cambian, y se sobreponen. Cuando Miguel Aranguren empezó esta aventura supo que algunos responderían bien y otros quizá no corresponderían a sus esfuerzos. Excelencia Literaria es un proyecto necesario, ilusionante y funcional. Los que en sus inicios lo estrenamos sin saber si sería algo más que un sueño de su creador, tenemos una deuda de gratitud>>.

Teresa Gómez 

Ganadora de la X edición.

 

<<He empezado un máster sobre literatura rumana y literatura universal. Uno de mis profesores es Mircea Cartarescu, que desde hace algunos años es candidato al Nobel (¡a ver si lo consigue pronto!). Al mismo tiempo, trabajo a media jornada en una librería y también hago prácticas en una agencia literaria que se ocupa de los derechos de autor de escritores de todo el mundo para promocionarlos en distintos países. La agencia se llama Livia Stoia Literary Agency. La verdad es que se me han abierto muchos horizontes. Sobre todo se me han abierto los ojos a la amplitud del mundo literario y cultural. La última novedad es que a partir de otoño haré una pausa (en el máster, no en la inquietud cultural) para irme a Roma, donde estudiaré un par de cursos. Tengo la certeza de que va a ser un empujón en la aventura que ha empezado en los últimos años y, por supuesto, ¡mantendré el propósito de seguir escribiendo! No puedo dejar de pensar que todo está relacionado con Excelencia Literaria y la pasión por leer y escribir>>.

Rosa García Macías 

Ganadora de la II edición.

 

<<Han pasado muchos años desde mi participación y mi premio de Excelencia Literaria, con el colegio Alcazarén (Valladolid). Desde que empecé la Universidad he estado en mil proyectos, del que destaco mi labor como profesora de Filosofía. Llevo cuatro años impartiendo esta asignatura en la comunidad de Andalucía, algo que me hace muy feliz, pues desde niña tengo dos pasiones: la escritura y la docencia. Vivo mi trabajo con entrega, ya que considero que la educación es clave para el futuro de la sociedad. Además, la Filosofía es una asignatura fundamental para construir el pensamiento. En cuanto a la Literatura, participo en revistas humanísticas y, ahora, por fin, me he decidido a publicar un poemario que lleva por título "Vuelo por las cuatro estaciones". Tanto en la presentación del libro como en el prólogo del mismo he creído conveniente resaltar aquel paso por Excelencia Literaria, que fue esencial en la fragua de mi camino literario. De ahí mi agradecimiento. Recuerdo con entusiasmo la emoción de ver publicados mis relatos en la página web. Y aún con más entusiasmo el momento en el que recibí la noticia de que era una de las ganadoras de aquella segunda edición.


Es una fortuna que exista Excelencia Literaria, pues ofrece a los jóvenes un campo donde las almas sensibles pueden cultivar frutos que, de algún modo, verán crecer>>.

Isabel Ros 

Ganadora de la XII edición.

 

Isabel es la mayor de doce hermanos, estudia Arquitectura en Valencia y publica de manera regular en los medios asociados a Excelencia Literaria. <<Este proyecto es una oportunidad para ser una persona diferente, para no ser alguien más, del montón. Me ha mostrado una faceta que en mí se encontraba semioculta y que difícilmente hubiera salido de otro modo. Además de los relatos cortos que escribo con más o menos asiduidad, quiero lanzarme a por mi primera novela. Me parece una locura, pero no lo puede evitar. Lo llevo con calma, no voy a dejarme atrapar por la ansiedad. He empezado por definir a los personajes, sus pasados, sus caracteres y personalidades, sus aspiraciones y sus virtudes y defectos. Me ha animado la noticia de que Almudena Molina, quien también ganó una edición de Excelencia Literaria, ha publicado un poemario y ha ganado un premio>>. 

María Elías

Ganadora de la I edición 


<<Gané Excelencia Literaria el año 2005, es decir, el primer curso que el proyecto se puso en marcha. Ahora, unos cuantos años después, mi vida ha cambiado. Me decanté por las Ciencias, estudié Ingeniería Industrial y desde hace cuatro años estoy trabajando en el Área de Software de IBM. Con todo esto quiero remarcar que, en términos de currículum, por ejemplo, he tenido que ir haciendo actualizaciones constantemente, sustituyendo unos datos por otros para mostrar siempre la información más relevante. Pero hay un apartado que ha quedado intacto en todas las versiones: <<II Premio de la I edición de Excelencia Literaria>>. Y es que, a día de hoy, lo sigo considerando un elemento diferenciador que me sigue ayudando en todos los ámbitos de mi desarrollo profesional y personal. Con diferenciador me refiero a que soy consciente de la importancia de "saber contar las cosas" y de cómo la literatura está presente en mi día a día, desde en cada email que envío a cada presentación que realizo ante mis clientes. Excelencia Literaria me mostró el valor de las palabras y desde entonces, cada día, sigo aplicando ese valor a todo lo que hago>>.

Juan Carlos Pardo

Ganador de la VIII edición   


<<Estoy acabando la carrera de Derecho en la Universidad Católica de Valencia, donde me estoy especializando en el área de propiedad industrial. El pasado curso gané el Concurso de Debate organizado por ELSA-UCV (European Law Students Associaton), y he participado en el "PARLAMENTO UNIVERSITARIO 2016" representando a la UCV, lo que me permitió asistir en Bruselas a un curso intensivo de la FCV (Fundación Comunidad Valenciana). También participé en el seminario "Fe y política", organizado por el Instituto de Estudios Europeos de la UCV, en varios almuerzos de "Fórum Europa" (con Luis de Guindos, Alberto Fabra y Alejandro Font de Mora, entre otros). Y, sobre todo, mi afición por la lectura continúa. Excelencia Literaria supuso para mí un soplo de aire fresco, una oportunidad con la que pude plasmar mis ideas sobre la situación social, política y económica durante el tiempo en el que participé, gané y publiqué en prensa. Disfruté desde el minuto uno en el que empecé a mandar mis artículos. Por eso fue una experiencia única: me permitió enriquecerme culturalmente y salir de la rutina para poder crear. Además, conocí gente de mi generación con parecidas inquietudes. Y, lo más importante, disfruté haciendo algo que me llenaba. Sin duda, animo a todos los estudiantes a participar en el proyecto, sea lector o escritor habitual o no. Basta tener las ganas suficientes para conseguir textos de calidad y de aprender un poco más con cada paso>>. 

María Álvarez Romero  

Ganadora de la V edición


Siempre he sido de naturaleza inquieta. Sentí una atracción temprana por el arte plástico, literario y musical. A los trece años comencé a publicar mis primeros relatos en Excelencia Literaria y a los catorce tuve la suerte de llegar a ser una de las ganadoras. Desde aquel día la escritura me acompaña hasta definir la persona que soy en la actualidad. Al llegar a la universidad estudié la carrera de Bellas Artes y alcancé mis objetivos como artista, participé en varias exposiciones, vendí obras propias y fui seleccionada en distintos concursos. No obstante, he de destacar la clave del éxito de todo estudiante: la fluidez redactora y comunicativa. Estas herramientas me las ofreció Excelencia Literaria y supusieron un punto de inflexión en mi crecimiento personal. Desde el punto de vista académico, he podido publicar mis trabajos de investigación en la biblioteca de la Universidad de Sevilla y ser becada para colaborar como investigadora en la facultad. Además, me he desarrollado como congresista y pude participar en este tipo de eventos como conferenciante y redactora de artículos. El ámbito literario me ha regalado vivencias como participar en recitales poesía, ganar batallas líricas y conocer el mundo alternativo que rodea a la expresión escrita. Actualmente soy redactora de la revista de arte El Respirador, iniciativa que comenzó como un sueño de estudiantes del último año de carrera, que a día de hoy colabora con la propia Facultad de Bellas Artes de Sevilla y empresas de prestigio como ARTSevilla, entre otras. Esfuerzo, Fe, Constancia, Valor, Talento: estas son las herramientas que necesitáis para alcanzar vuestros objetivos, el resto depende de vosotros.

Ana Santamaría

Ganadora de la XIII edición


Estoy muy agradecida a Excelencia Literaria por haberme brindado la oportunidad de plasmar en un papel todo lo que llevaba dentro, que siempre había estado como semilla, aletargada, y que ahora he podido cultivar. Además, me llena de felicidad ver como las personas a mi alrededor se alegran casi tanto como yo (en algunos casos, diría que incluso más) por formar parte de los Ganadores del proyecto, de comprobar que recibo tanto apoyo de aquellos que me quieren.


Me atrevería incluso a admitir que lo menos importante es el hecho de haber sido ganadora. Lo mejor es haber aprendido tanto y tener la certeza de que aún tengo mucho que contarle al mundo.


Gracias de todo corazón por esta oportunidad. ¡Estoy deseando ponerme a trabajar en el siguiente texto!

Sara Mehrgut (De Valladolid a Nairobi)

Ganadora de la IV edición


Tengo tres pasiones: el Arte, la Universidad y Kenia. Las dos primeras me llevaron a estudiar Bellas Artes y Filosofía en diferentes lugares (Salamanca, Madrid, Sevilla, Kassel -donde terminé mis estudios de Bellas Artes, en la Kuntshochschule- y Pamplona -donde realicé mi máster en Filosofía, en la Universidad de Navarra-). Respecto a la tercera de mis pasiones, Kenia, me ha llevado a estudiar inglés en Nueva York, Chichester, Dublín y Galway. Además, realicé un curso de preparación para especializarme en la enseñanza del español para extranjeros en International House, Madrid. En la actualidad soy profesora en la Universidad de Strathmore, en Nairobi, y estoy trabajando en mi tesis de Doctorado.


Desde la adolescencia formo parte de la generación de escritores de Excelencia Literaria, un proyecto dirigido por Miguel Aranguren, que forma a los jóvenes siguiendo criterios de libertad, responsabilidad y profesionalidad, con el objeto de que cada uno pueda realizar su trabajo literario en defensa de la dignidad humana.


Tenía trece años cuando Miguel Aranguren llegó a mi colegio y, a través de su novela: Desde un tren africano, me enamoré de Kenia, de la Literatura, del sueño de contar las historias de los héroes escondidos a la vuelta de la esquina, en el otro extremo del planeta o en algún rincón de mi cabeza. Leer, leer y leer, nos recomendaba Delibes, vallisoletano como yo, a los participantes. No sabía dejar de leer. Mi mente estaba siempre invadida por los personajes de alguna novela. Leía por las noches, en secreto, en la oscuridad. Mis hermanos dijeron que me pusieron gafas por culpa de andar alumbrándome con la pequeña linterna de un llavero de juguete. Leía andando, en el autobús, incluso acudí a botellones con un libro. A los quince años me apunté a un gimnasio y frente a la bicicleta estática coloqué Cumbres Borrascosas, por lo que a las pocas semanas el instructor me señaló donde estaba la biblioteca. Era terrible en las clases de idiomas, quizá porque casi siempre tenía un libro escondido en el regazo. Sin embargo, aquellos libros me llevaron a viajar como a Don Quijote y a aprender, de amigo en amigo, a defenderme en alemán, poder impartir clases de Filosofía en inglés y empezar a comunicarme con los niños de la calle en swahili.


Comencé a escribir. Escribía un diario, me mandaba cartas a mí misma a través de los años y escribía relatos para Excelencia Literaria. Soñaba con que llegaran al mundo. El primer año fue desastroso, el segundo año me empeñé en publicar y lo conseguí. El tercer año gané el concurso.


Sigo acudiendo con ilusión a las Jornadas de Excelencia Literaria en la Universidad de Navarra, donde año a año forjé muy buenas amistades y me encontré con grandes visionarios. Sueño con parecerme a los interesantes y dedicados profesores universitarios que conocí en cada una de sus ediciones.


Excelencia Literaria estará siempre en mi corazón porque me ha enseñado a leer, a escribir y a soñar en grande. Me dio las llaves maestras que llevo siempre en la mochila y con las que hoy vivo, felicísima, mi inmenso sueño africano.

Pilar Zhang Qiu (Imperial College of London)

Ganadora de la IV edición


¿Has visto alguna vez un arco iris sin sol o caer la lluvia sin que haya nubes?... Al igual que un haz de luz es imprescindible para la creación de un arco iris, el arte del lenguaje es el motor del desarrollo científico. Y es que, al darnos cuenta de nuestra diminuta existencia comparada con la grandeza del Universo, entendemos que es imposible para una sola persona poder llevar a cabo la ardua tarea de descubrir sus misterios. Por eso dejamos una herencia -formulada en forma de letras y números- a las siguientes generaciones, con la esperanza de expandir poco a poco estos conocimientos.


Como estudiante de Ingeniería de Diseño en el Imperial College of London, universidad líder en tecnología y ciencia en Europa, he encontrado en mi carrera la complementariedad perfecta entre esas letras y los números. El nuevo grado, impartido junto a la firma internacional Dyson, busca reescribir el concepto de la ingeniería, añadiendo a la mezcla altas dosis de creatividad: una creatividad que parece desaparecer a medida que nos acercamos al fin de nuestros días universitarios. Sin embargo, he conseguido conservarla al cuidar a la niña que fui en la escritura de relatos cortos.


En este punto es fácil entender el papel esencial que ha jugado el proyecto Excelencia Literaria, al ayudarme a abrirme camino entre millares de estudiantes de élite y altamente competentes de todo el mundo.


Para aquellos que no estéis familiarizados con el sistema educativo británico, la solicitud de plazas universitarias está controlado por el UCAS. Las distintas fases que lo conforman son: completar el formulario online del UCAS (en el cual predomina la importancia del ¨Personal Statement¨, escrito en el que tienes la oportunidad de mostrar a los examinadores por qué crees que eres único), una entrevista personal y el cumplimiento de los requisitos de la oferta (lograr una nota mínima general o específica, así como la obtención de una titulación ¨Proficiency¨ en Inglés).


Para mi sorpresa, mi ¨Personal Statement¨consiguió captar la atención de los miembros del Comité de Admisiones. En este momento entendí lo importante que es la comunicación. Aunque poseas la mejor idea, si no sabes como transmitirla de forma concisa y eficiente llegará a los oídos de la gente, pero no permanecerá en ellos más de lo que dura un suspiro. Es decir, nuestras ideas no dejarán huella. El ¨Sí¨ que recibí dependió de mis destrezas comunicativas, maestría que se obtiene mediante la práctica constante de la escritura. Al igual que a caminar se aprende caminando, a escribir solo se aprende escribiendo.


Excelencia Literaria no solamente ha reforzado mis habilidades expresivas, sino que también mostró a mi entrevistadora mi curiosidad, interés y capacidad de adhesión a un proyecto social, valores clave a la hora de determinar el potencial de una persona que desea influir en la mejora del mundo.


Por experiencia, recomiendo la participación activa en programas como el dirigido por el escritor Miguel Aranguren. En Excelencia Literaria no sólo cuentan las palabras sino los hechos, que se traducen en la publicación de nuestros textos.

David Fuente

Licenciado en Bellas Artes y Sociólogo 


Excelencia Literaria fue para mí una excusa; una excelente excusa para aterrizar inquietudes literarias adolescentes y hacerlas ser algo más que un arrebato juvenil. Supuso —ahora lo sé de forma clara— un compromiso con altas dosis de idealismo hacia el cariño por lo escrito. La escritura empieza cuando uno se la toma en serio; cuando se vuelca allí no un capricho momentáneo, sino unas preocupaciones que se van enriqueciendo con la experiencia; y se juega, sí, pero se juega de verdad (a veces como si no hubiera otra cosa). Excelencia Literaria prácticamente inauguró en mí esto de jugar en serio con las palabras; ese acto de disfrutar trenzándolas y cosiendo a veces una hamaca para el lector. Desde entonces, esta actitud ha resonado en varias facetas de mi vida. No es el momento adecuado para desplegar intimidades, pero digamos que disfrutar con la redacción, y tratar de hacer disfrutar con ella, es un acto al mismo tiempo de autorreflexión y comunicativo, tan básico y felizmente apreciado, que allana desde la escritura académica hasta las sencillas palabras que en un momento dado uno tiene que entregar de la manera más honda y cercana. Así de indiscretas han llegado a ser para mí las implicaciones de este proyecto.

Beatriz Fernández Moya

Ganadora de la IV edición


«No me hace falta cerrar los ojos para recordar con claridad lo primero que escribí: un poema a base de pareados sobre las ovejas que veía desde la ventana de mi habitación, una tarde en la que llovía a mares. Pocas veces me habré sentido tan orgullosa como cuando la profesora lo colgó en el corcho de la clase, justo encima de la estantería que hacía las veces de librería.


“Está lloviendo

y las ovejas están comiendo

la verde hierba que cubre el prado”.


Valga la redundancia, desde entonces me he mojado, al menos, quince primaveras más y he aguantado otros tantos inviernos con sus correspondientes transiciones otoñales, a partir de veranos de cuarenta grados centígrados. He crecido en estatura y me gustaría pensar que lo he hecho proporcionalmente en madurez y en inteligencia. Ya no escribo poemas sobre animales y fenómenos meteorológicos, pero es en el papel donde sigo y seguiré plasmando mis mayores alegrías y mis más profundas preocupaciones. 


Todas las actividades que dependen de la creatividad, una vez que te tocan, son, me atrevería a decir, imposibles de dejar, porque la liberación que uno siente difícilmente se puede alcanzar de otra forma, pero hay que saber aceptar los periodos de sequía como el precio a pagar por practicarlas. Es más, hay que aprender a ver los periodos de producción como regalos, exprimiéndolos al máximo y el resto del tiempo como "lo normal", tiempo de documentación, podríamos llamarlo, donde hay que observar y, sobre todo, leer. Porque si algo he aprendido de Miguel Aranguren en todos estos años, es que lectura y escritura siempre tienen que ir de la mano.


Excelencia Literaria es la familia que me ha acompañado en todo el proceso, en los picos de producción y en las épocas de sequía. Sin perder la esperanza en mí, ha sentado las bases que un día, quizás, me llevarán a ser una buena escritora. Mi agradecimiento hacia este proyecto y su creador, pase lo que pase, será infinito».