X Edición

Curso 2013 - 2014

Alejandro Quintana

El gran misterio llamado
adolescencia

María Rosique, 14 años

                 Colegio Altozano (Alicante)  

La adolescencia es más que una etapa de nuestra vida; es un misterio. Cada persona reacciona y piensa de una forma única y personal, por lo que la adolescencia no se puede definir de una manera determinada: su verdadero significado sólo lo sabemos los que la estamos pasando y, claro, los que ya la han pasado.

La adolescencia engloba muchísimos sentimientos. De hecho, eres capaz de levantarte de mal humor y acostarte con una sonrisa (o viceversa), y hay días que te sientes una persona diferente: más feliz, más positiva, y puedes con cualquier cosa. Pero también hay días que lo ves todo de color negro, te enfadas, sientes ganas de llorar sin motivo y piensas que eres un cero a la izquierda. Pero lo más característico de esta época es el amor. En la adolescencia se suele conocer, alguna vez, a una persona que te hace sentirte especial, alguien en quien confiar y a quién acudir en los buenos y en los malos momentos, alguien que –además- te gusta y te atrae. El amor puede no ser correspondido, pero eso no evita que sigas queriendo a esa persona a la que, es posible, ni siquiera conoces en profundidad.

Esta es una etapa en la que las hormonas “se revolucionan”. Juegas a imaginar todo tipo de cosas que, en el fondo, sabes que jamás ocurrirán, pero no puedes evitar pensar que quizá algún día seas la cantante más famosa del mundo, o la actriz más prestigiosa de Hollywood. Vives en una nube, sales de fiesta los sábados hasta altas horas de la madrugada, vas sobrada con un cinco pelado y crees que suspender una asignatura es lo normal, que tus padres no te entienden, que están empeñados en amargarte la vida castigándote sin salir los viernes a causa de una tontería como, por ejemplo, que has hecho pellas…

Qué equivocados estamos.

La gente de tu alrededor intenta ayudarte porque te encuentras en plena madurez. No lo sabes, pero la adolescencia es la etapa que más te va a marcar, son los cimientos de tu vida. Si no están bien construidos, el edificio se derrumbará y no conseguirás nada más que escombros y polvo. Por eso, deberíamos aceptar los consejos de los que más nos quieren, porque ellos, aunque no lo creamos, han pasado por lo mismo y ahora saben cómo hacer frente a este gran misterio.