XVII Edición

Curso 2020 - 2021

Alejandro Quintana

Hermanos 

Ainhoa Martínez Estrada, 16 años 

Colegio IALE (Valencia) 

<<Os lleváis muy bien para ser hermanas>>. Cuántas veces habré escuchado esta frase, que siempre me hace pensar: <<¡Y tú que sabrás!>>.

Nada me fastidia tanto como buscar una prenda en el armario y descubrir que no está porque se la ha puesto mi hermana. Mis padres saben que entonces comienza la guerra… que no tiene consecuencias demasiado graves: unas palabras altisonantes, el recuerdo de distintos rifirrafes y la necesidad de buscar otra ropa (una blusa, un pantalón) que ponerme para –quizás al día siguiente– pedirnos perdón: ella por no haberme pedido permiso para fisgonear entre mis cosas, yo por haberle soltado palabras inconvenientes. Casi siempre, además, acabamos con un abrazo y con un beso, bajo la conciencia de que no podemos vivir la una sin la otra.

Las peleas con mi hermana están en la rutina diaria, pero al igual que nos peleamos con facilidad, nos disculpamos de la misma manera.

No es lo mismo ser hijo único que ser más de uno en la familia, ya que el vínculo de la hermandad te enseña amar sin condiciones, a querer a quien te dice lo que no quieres oír y te hace enfadar, a quien te quita tus cosas, a quien quiere lo mismo que tú quieres. Un hermano, sobre todo, te ayuda a ser mejor persona para que, a su vez, tenga en nosotros un buen ejemplo a seguir.

Hay dos tipos de hermanos: aquellos que se hacen caso omiso y aquellos que se pasan de protectores. Yo me considero una hermana extremadamente protectora. Lo daría todo por ella. Sé que, pese a que no tenga la razón, estaré a su lado contra viento y marea. 

Cuando me cuentan de hermanos enfrentados a causa de una herencia, que acuden incluso a los tribunales por alguna desavenencia económica, que rompen entre sí por cualquier otro motivo o que –de niños o adolescentes– se separan a cuenta del divorcio de sus padres… siento un profundo dolor. Me encantaría decirles que lo único que importa es el afecto, estar unidos los unos a los otros. 

La palabra hermano significa risas sin fin, miradas y palabras que reconfortan cualquier pena, un cómplice de muchas aventuras, una verdadera amistad. 

Un hermano es ese regalo que no tuvimos que elegir.