XIX Edición

Curso 2022 - 2023

Alejandro Quintana

Creatividad 

Jimena Rosique Gutiérrez, 15 años

Colegio Altozano (Alicante)

Cuando uno necesita inspiración –cuando necesita una idea más o menos clara sobre lo que escribir–, es común que la busque en la lectura de artículos y relatos de otras personas, en las vivencias y experiencias ajenas, de las que podrá sacar algunas ideas. Me pregunto, sin embargo, hasta qué punto hay que dejarlo de considerar inspiración para llamarlo plagio.   

Siempre ha sido habitual el plagio en el trabajo creativo. Como a algunas personas les falta una imaginación trabajada, tienden a compensarla con las experiencias ajenas, que se convierten en las ideas que plasman en el papel. Me pregunto si es un hurto de las vivencias de los demás cuando el escritor las cuenta como si fuesen experiencias propias. Está claro que aquel que lee dicha pieza, salvo que haya estado presente y conozca a sus protagonistas, no puede valorar si lo que narra es una ocurrencia de quien lo escribe. No así quien se encontrara en el momento de los hechos o conociera a sus actores. 

No me refiero a casos que se han hecho públicos, como la polémica que levantó una canción de Taylor Swift –«Shake it off»–, o la de los cuadros falsos de Rosa Torres, sino a experiencias personales, porque todos hemos vivido esa situación: alguien que escribe un relato acerca de lo que nos ha oído o leído, o que habla con otra persona acerca de una historia nuestra como si fuera suya y sin nuestro consentimiento.

El plagio está a la orden del día, en las pequeñas mentiras que decimos (exagerar de más en una conversación para hacerla más cómica o trágica, imitar con sorna el tono agudo de un conocido… no hace daño a nadie, pero hacer propias las experiencias de otros…). Claro que si nos preguntan antes de realizar dicha copia descarada y damos el visto bueno, el plagio no sería incorrecto. 

Sugiero que en este mundo en el que escasean las ideas originales, vayamos más allá de lo que dice la norma. Inventemos nuevos lugares, nuevos personajes, nuevas historias. Y aunque sea cierto que todo está inventado, empeñémonos en poner un mínimo de nuestra creatividad.